Glandula de la felicidad

Glandula de la felicidad

La hormona de la felicidad de la serotonina

Las endorfinas (contracción de “morfina endógena”[1][2]) son neuropéptidos opioides endógenos y hormonas peptídicas en los seres humanos y otros animales. Se producen y almacenan en la glándula pituitaria. La clasificación de las moléculas como endorfinas se basa en su actividad farmacológica, a diferencia de una formulación química específica.
La clase de endorfinas consiste en α-endorfina, β-endorfina y γ-endorfina. Las tres se unen preferentemente a los receptores μ-opioides[3] La función principal de las endorfinas es inhibir la comunicación de las señales de dolor. Las endorfinas también pueden producir una sensación de euforia muy similar a la producida por otros opioides[4].
Los péptidos opioides del cerebro fueron descubiertos por primera vez en 1973 por los investigadores de la Universidad de Aberdeen John Hughes y Hans Kosterlitz. Aislaron las “encefalinas” (del griego εγκέφαλος, cerebro) del cerebro de los cerdos, identificadas como Met-encefalina y Leu-encefalina[5][6][7][8] Esto se produjo después del descubrimiento de un receptor que se propuso para producir los efectos analgésicos de la morfina y otros opioides, lo que llevó a Kosterlitz y Hughes a su descubrimiento de los ligandos opioides endógenos. [9] La investigación durante esta época se centró en la búsqueda de un analgésico que no tuviera el carácter adictivo ni el riesgo de sobredosis de la morfina[8][10].

Cómo aumentar las hormonas de la felicidad en el cuerpo

Uno de los elementos clave para ello es que nuestras conexiones positivas y experiencias de asombro y maravilla crean realmente una reacción química en nuestro cerebro.    Esto ocurre a través de los mensajeros químicos de nuestro cerebro, más conocidos como hormonas.
Hay cuatro hormonas principales que son las principales responsables de crear esas emociones y sensaciones de bienestar. Moderan nuestra sensación de bienestar y están influenciadas por nuestros niveles de estrés, el cuidado personal y las elecciones de estilo de vida.
Esto podría ser comer una buena comida, escuchar música inspiradora, recibir un masaje o completar una sesión de ejercicio físico. La liberación de dopamina proporciona sensaciones de bienestar y motiva a buscar cosas que se disfrutan y se hacen bien.
La serotonina se desencadena de forma natural por las cosas regulares que podemos hacer cada día: salir a pasear bajo el sol, dormir bien, pasar tiempo en la naturaleza o las actividades de autocuidado que reducen los niveles de estrés.
Las endorfinas son producidas por el sistema nervioso central para ayudarnos a lidiar con el dolor físico.    Se liberan en respuesta al dolor o al estrés, pero también se liberan durante otras actividades, como comer, hacer ejercicio o practicar sexo.

Dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas

Aunque no te lo pienses dos veces a la hora de caminar y hablar al mismo tiempo o de reírte de un chiste mientras ves la televisión, el cerebro trabaja duro calculando cada movimiento para ayudar a regular los pensamientos, los sentimientos y las emociones.
En el centro de estos sentimientos están las sustancias químicas del cerebro que afectan a su felicidad. Como parte del mes de la concienciación sobre la salud mental, analizamos estas sustancias químicas de la felicidad, le proporcionamos consejos sobre cómo estimularlas y le ofrecemos sugerencias dietéticas para ayudar a maximizar su producción.
Los neurotransmisores son sustancias químicas del cerebro que transportan señales de una neurona a otra. Una neurona es una célula que transmite información a otras células, músculos o glándulas. Estructuralmente, las neuronas constan de un cuerpo, un axón y unas dendritas.
Cada vez que se experimenta un pensamiento o una sensación se produce un proceso complejo. En primer lugar, una señal eléctrica de la neurona viaja por el axón, donde las moléculas se unen a los sitios receptores. Una segunda neurona acepta o rechaza la señal. A continuación, la primera puede retomar algunas de las moléculas restantes, un proceso conocido como recaptación.

La dopamina, la hormona de la felicidad

La investigación sobre lo que hace que una vida sea feliz, presentada por Robert Waldinger, de la Universidad de Harvard, tardó más de 75 años en completarse y analizó la vida de 724 voluntarios, así como la de sus parejas y otros miembros de la familia, con lo que el número total de personas estudiadas superó las 2.000. Tras analizar los datos, se encontró una clara correlación entre las relaciones sólidas, la buena salud y la felicidad.
Visitar nuevos lugares, recibir un masaje relajante o participar en actividades que dejen una sonrisa en la cara, ya sea con miembros de la familia, amigos o seres queridos, puede suponer un alivio del estrés y los problemas que se acumulan en nuestra vida diaria. Además, mantener una sonrisa en la cara cuando nos enfrentamos a circunstancias difíciles puede ayudar a la producción de serotonina y endorfinas del cuerpo, ambas directamente asociadas a la felicidad.
Además de obtener vitamina D de varios pescados, hígados de pescado y yemas de huevo, exponer el cuerpo a la luz solar durante las primeras horas de la mañana o la tarde (teniendo cuidado de evitar las horas entre las 10:00 y las 15:00) también ayuda a la producción de vitamina D en la piel. Esta vitamina no sólo ayuda a mantener nuestros huesos y nuestro sistema inmunológico a pleno rendimiento, sino que también estimula indirectamente la producción de serotonina, una hormona capaz de reducir los síntomas asociados a la depresión.