Ejercicios para trabajar la atencio

Ejercicios para trabajar la atencio

Ejercicios de concentración para adultos

La atención es el recurso más preciado que podemos aprovechar para hacer las cosas. La capacidad de concentrarse y durante un periodo de tiempo más largo en una actividad es, sin duda, esencial para toda persona que desee atraer la abundancia y los resultados.
Nuestro cerebro es un mecanismo muy complejo que a menudo funciona sin que seamos conscientes de ello. Nuestra mente subconsciente, el lugar profundo donde se almacenan todos nuestros recuerdos, sentimientos y asociaciones neuronales, puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo.
Independientemente de los objetivos, la profesión o el trabajo que persigas actualmente, una mente disciplinada es fundamental para tu éxito. Por eso, en el post de hoy, comparto 10 formas efectivas de entrenar tu cerebro para mantenerte concentrado y productivo. ¡Presta atención y aplícalo!
Como parte de tu rutina matutina, establece de una a tres tareas críticas que debes realizar a lo largo del día. No piense en ellas sólo superficialmente. Visualízalas y simula las sensaciones que tendrás al terminar cada tarea. Si realmente piensas en el éxito de tu día, tu subconsciente hará todo lo posible para ayudarte a convertir los pensamientos en realidad.

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Esta parte de la rutina de autocuidado no es tan fácil como dormir más. Entre las claves para un buen sueño están las ‘Tácticas de energización: Dormir en una cueva’: haz de tu dormitorio un “cuarto de cama”, finge la puesta de sol, echa una siesta a escondidas, no te desvíes del horario, etc.
“Si estás estresado por intentar tener todo hecho antes de la fecha límite, la cosa empeora aún más. La concentración y el rendimiento disminuyen aún más. Tus glándulas suprarrenales liberan adrenalina. Reciben una señal de la amígdala a través del hipotálamo. Puede desencadenar la respuesta de lucha o huida de tu cuerpo. Y ese no es el mejor entorno para una concentración intensa”.

Cómo mejorar la atención y la concentración

Los datos acumulados sugieren un efecto positivo de la actividad física sobre el funcionamiento cognitivo en el TDAH. Estos efectos positivos están respaldados tanto por estudios en animales como en humanos. Robinson et al. (2011), por ejemplo, estudiaron a ratas adolescentes espontáneamente hiperactivas y descubrieron que la participación en el ejercicio físico provocaba una reducción de la distracción de los sujetos y una mejora de la capacidad de atención. Los estudios realizados en humanos informaron de resultados similares. Pontifex et al. (2013), por ejemplo, mostraron que tanto los niños con TDAH como un grupo de control sano emparejado mostraron un mejor rendimiento cognitivo en las medidas de las funciones ejecutivas y atencionales, así como una reducción de los síntomas del TDAH, después de la actividad física moderada. Gapin y Etnier (2010) descubrieron que una actividad física más frecuente se asociaba con un mejor funcionamiento ejecutivo, incluyendo la inhibición, la planificación, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento, en niños con TDAH. Chang et al. (2012) descubrieron que el ejercicio aeróbico de moderado a intenso facilitaba la inhibición y el cambio de juego, funciones que caracterizan los principales déficits ejecutivos en el TDAH.

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Si Descartes escribiera hoy, esto es lo que podría haber sido su famoso aforismo. Vivimos en la era de la distracción, azotados por nuestra propia cascada personalizada de notificaciones, alertas, textos, vídeos, atracones de televisión, etc. No es de extrañar que nuestras mentes se sientan a menudo como un revoltijo.
Nuestra atención es frágil. Jha compara nuestra atención con una “linterna que puedes dirigir a lo que quieras”. Dado que las investigaciones indican que nuestra mente divaga el 50 por ciento de nuestras horas de vigilia, eso significa que la mayoría de nosotros andamos con linternas parpadeantes. Las distracciones internas -desde el estrés laboral hasta el ansia de alcohol- y las externas -como la alerta meteorológica de una tormenta en la pantalla de nuestro teléfono- interrumpen fácilmente nuestra atención. Tanto si las interrupciones son importantes como si son tontas, suponen “un secuestro básico de nuestros recursos atencionales para alejarlos de la tarea que tenemos entre manos”, afirma. Esta falta de atención tiene graves consecuencias para todos nosotros, pero especialmente para las personas que trabajan en campos de gran importancia como la medicina, el ejército o la justicia penal.