Como hacerse una autofelacion

Como hacerse una autofelacion

autofelación sábado 19/06/2021

El egiptólogo David Lorton afirma que muchos textos antiguos hacen referencia a la autofelación dentro de la religión de Egipto, tanto en el ámbito de los dioses como entre los seguidores que realizaban rituales religiosos. [Según Lorton, en el Papiro Bremner-Rhind 28, 20-24, en un documento llamado “Libro del derrocamiento de Apofis”, hay un poema que narra cómo el dios del sol Ra había creado al dios Shu y a la diosa Tefnut felándose a sí mismo y escupiendo su propio semen en el suelo. [En los textos egipcios antiguos, este acto suele ser realizado por el dios Atum, y la mayoría de los textos representan sólo el escupido del semen o sólo la masturbación, pero no ambos[2].
Michel Foucault cita la Oneirocritica de Artemidorus, que identifica el acto de “llevar [el] órgano sexual a la [propia] boca” como una de las tres formas de cometer “relaciones con uno mismo”. Artemidoro pensaba que soñar con este acto “antinatural” presagiaba la muerte de los hijos, la pérdida de las amantes o la pobreza extrema[4].
Pocos hombres poseen la flexibilidad y la longitud del pene suficientes para realizar con seguridad la flexión frontal necesaria[1]. Sin embargo, una mayor flexibilidad conseguida mediante posiciones asistidas por la gravedad y un entrenamiento físico como la gimnasia, la contorsión o el yoga pueden hacerlo posible para algunos. Los biólogos estadounidenses Craig Bartle y Alfred Charles Kinsey informaron de que menos del 1% de los varones pueden contactar oralmente con su propio pene con éxito y que sólo 2 o 3 hombres de cada mil podrían realizar una autofelación completa[5]. Anteriormente, la autofelación era considerada por la ciencia conductista como un problema más que como una variedad en la práctica sexual[6].

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El egiptólogo David Lorton afirma que muchos textos antiguos hacen referencia a la autofelación dentro de la religión de Egipto, tanto en el ámbito de los dioses como entre los seguidores que realizaban rituales religiosos. [Según Lorton, en el Papiro Bremner-Rhind 28, 20-24, en un documento llamado “Libro del derrocamiento de Apofis”, hay un poema que narra cómo el dios del sol Ra había creado al dios Shu y a la diosa Tefnut felándose a sí mismo y escupiendo su propio semen en el suelo. [En los textos egipcios antiguos, este acto suele ser realizado por el dios Atum, y la mayoría de los textos representan sólo el escupido del semen o sólo la masturbación, pero no ambos[2].
Michel Foucault cita la Oneirocritica de Artemidorus, que identifica el acto de “llevar [el] órgano sexual a la [propia] boca” como una de las tres formas de cometer “relaciones con uno mismo”. Artemidoro pensaba que soñar con este acto “antinatural” presagiaba la muerte de los hijos, la pérdida de las amantes o la pobreza extrema[4].
Pocos hombres poseen la flexibilidad y la longitud del pene suficientes para realizar con seguridad la flexión frontal necesaria[1]. Sin embargo, una mayor flexibilidad conseguida mediante posiciones asistidas por la gravedad y un entrenamiento físico como la gimnasia, la contorsión o el yoga pueden hacerlo posible para algunos. Los biólogos estadounidenses Craig Bartle y Alfred Charles Kinsey informaron de que menos del 1% de los varones pueden contactar oralmente con su propio pene con éxito y que sólo 2 o 3 hombres de cada mil podrían realizar una autofelación completa[5]. Anteriormente, la autofelación era considerada por la ciencia conductista como un problema más que como una variedad en la práctica sexual[6].

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El egiptólogo David Lorton afirma que muchos textos antiguos hacen referencia a la autofelación dentro de la religión de Egipto, tanto en el ámbito de los dioses como entre los seguidores que realizaban rituales religiosos. [Según Lorton, en el Papiro Bremner-Rhind 28, 20-24, en un documento llamado “Libro del derrocamiento de Apofis”, hay un poema que narra cómo el dios del sol Ra había creado al dios Shu y a la diosa Tefnut felándose a sí mismo y escupiendo su propio semen en el suelo. [En los textos egipcios antiguos, este acto suele ser realizado por el dios Atum, y la mayoría de los textos representan sólo el escupido del semen o sólo la masturbación, pero no ambos[2].
Michel Foucault cita la Oneirocritica de Artemidorus, que identifica el acto de “llevar [el] órgano sexual a la [propia] boca” como una de las tres formas de cometer “relaciones con uno mismo”. Artemidoro pensaba que soñar con este acto “antinatural” presagiaba la muerte de los hijos, la pérdida de las amantes o la pobreza extrema[4].
Pocos hombres poseen la flexibilidad y la longitud del pene suficientes para realizar con seguridad la flexión frontal necesaria[1]. Sin embargo, una mayor flexibilidad conseguida mediante posiciones asistidas por la gravedad y un entrenamiento físico como la gimnasia, la contorsión o el yoga pueden hacerlo posible para algunos. Los biólogos estadounidenses Craig Bartle y Alfred Charles Kinsey informaron de que menos del 1% de los varones pueden contactar oralmente con su propio pene con éxito y que sólo 2 o 3 hombres de cada mil podrían realizar una autofelación completa[5]. Anteriormente, la autofelación era considerada por la ciencia conductista como un problema más que como una variedad en la práctica sexual[6].

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El egiptólogo David Lorton afirma que muchos textos antiguos hacen referencia a la autofelación dentro de la religión de Egipto, tanto en el ámbito de los dioses como entre los seguidores que realizaban rituales religiosos. [Según Lorton, en el Papiro Bremner-Rhind 28, 20-24, en un documento llamado “Libro del derrocamiento de Apofis”, hay un poema que narra cómo el dios del sol Ra había creado al dios Shu y a la diosa Tefnut felándose a sí mismo y escupiendo su propio semen en el suelo. [En los textos egipcios antiguos, este acto suele ser realizado por el dios Atum, y la mayoría de los textos representan sólo el escupido del semen o sólo la masturbación, pero no ambos[2].
Michel Foucault cita la Oneirocritica de Artemidorus, que identifica el acto de “llevar [el] órgano sexual a la [propia] boca” como una de las tres formas de cometer “relaciones con uno mismo”. Artemidoro pensaba que soñar con este acto “antinatural” presagiaba la muerte de los hijos, la pérdida de las amantes o la pobreza extrema[4].
Pocos hombres poseen la flexibilidad y la longitud del pene suficientes para realizar con seguridad la flexión frontal necesaria[1]. Sin embargo, una mayor flexibilidad conseguida mediante posiciones asistidas por la gravedad y un entrenamiento físico como la gimnasia, la contorsión o el yoga pueden hacerlo posible para algunos. Los biólogos estadounidenses Craig Bartle y Alfred Charles Kinsey informaron de que menos del 1% de los varones pueden contactar oralmente con su propio pene con éxito y que sólo 2 o 3 hombres de cada mil podrían realizar una autofelación completa[5]. Anteriormente, la autofelación era considerada por la ciencia conductista como un problema más que como una variedad en la práctica sexual[6].